¿Cuantas veces les ha ocurrido que se han hecho una imagen mental de alguien que resulta ser todo lo contrario a lo que se habían imaginado? Ya yo no sé cuantas veces me ha ocurrido a mi. Tanto para bien como para mal. Bien puede que en estos momento haya dado con mi tercer rostro, pero aun no podría estar seguro de ello. El asunto es que no estoy seguro de querer averiguarlo. Verán, me recuerda tanto a Asusil, la Princesa del Reflejo, y la verdad no se si prefiero tener el recuerdo a la imagen.
Asusil es simplemente mucho para ser asumida con tanta facilidad. No hay que sonreír y ya, hay que ir más allá de los que tu mente se pueda creer capaz de llegar. Ella está allá arriba, oculta entre aquellas montañas. Para alcanzarla es necesarios que tus piernas ardan como quemadas por el cansancio, que la respiración no te sea suficiente, que te rasguñen cardos y zarzas, que los guijarros te jueguen trucos.
Pero es tan bella como ella, no lo puedo negar
jueves, 19 de julio de 2007
viernes, 6 de julio de 2007
Me encontre con Ode
No debo olvidar lo que quiero realmente, porque hacerlo significa caminar con los ojos vendados hacia lo desconocido. Para eso existe Valeria, para que sea mi destino en todo viaje o aventura.
Hoy me pareció bastante curioso, abrir una revista y encontrar el rostro de aquella chica en la primera foto en la que clavé mis ojos. Sonreía como nunca la he visto hacerlo, no porque ella nunca lo haga, sino porque la verdad nunca la veo. Pero al verla recordé Valeria, recordé sus caminos, sus montañas nevadas, sus mares profundos y azules, sus desiertos infernales; pero más que todo recordé su gente y su verdad, mi verdad.
No te desvíes de tu camino, muchacho; me dije a mi mismo, recuerda lo que siempre has esperado: alguien que camine a tu lado. No quiero pecar de injusto o de prejuicioso, pero es verdad, exigirle a alguien sin las habilidades necesarias que se mantenga en este camino, es pedirle demasiado.
Se lo que tengo que hacer, no esagradable, pero es lo correcto.
Hoy me pareció bastante curioso, abrir una revista y encontrar el rostro de aquella chica en la primera foto en la que clavé mis ojos. Sonreía como nunca la he visto hacerlo, no porque ella nunca lo haga, sino porque la verdad nunca la veo. Pero al verla recordé Valeria, recordé sus caminos, sus montañas nevadas, sus mares profundos y azules, sus desiertos infernales; pero más que todo recordé su gente y su verdad, mi verdad.
No te desvíes de tu camino, muchacho; me dije a mi mismo, recuerda lo que siempre has esperado: alguien que camine a tu lado. No quiero pecar de injusto o de prejuicioso, pero es verdad, exigirle a alguien sin las habilidades necesarias que se mantenga en este camino, es pedirle demasiado.
Se lo que tengo que hacer, no esagradable, pero es lo correcto.
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