viernes, 13 de junio de 2008

Todo termina con un comienzo


Después de pasar par de cientos de años desaparecida, Felón es encontrada en medio del Desierto de Tierras Azules. No era la misma Felón desde muchos puntos de vista; ya no vestía prendas de hilos de plata y oro, no estaba rodeada de sirvientes ni de nubes de oscuridad, sus rizos estaban domados por una trenza y en ninguna parte de su cabeza había flor alguna adornándola. Y estaba sola. Ciento cincuenta años habían pasado desde su último encuentro con Falado, de su último y trágico encuentro.


Pero había algo más, algo latente en ella que la hacía más taciturna. Por las noches solía sentarse sobre la arena a mirar el cielo, buscando, sintiendo su falta y a la vez su dicha.


No se conoce de otra historia que repita la espera de Felón, ni el por qué de tan particular gravidez. Pero como suelen ser las historias en Valeria, la misma tuvo un desenlace sumamente importante, más allá del sólo alumbramiento de Edime.


Se vuelve un asunto sumamente importante. Lógico, pero no se trata del evento como tal lo que me hace colocarlo en este lugar sino de su efecto en mi, de la importancia que yo mismo le doy. Después de todo es un idea, es luz, es crecer.


martes, 10 de junio de 2008

Los caminos de los caminantes

Seguir el rastro de aquellas personas que van pasando por nuestras vidas se vuelve con cada amanecer una tarea más y más complicada. No sé por que pienso de esta forma, tal vez porque yo mismo me siento volátil dentro de la existencia de los demás. A veces me pregunto que sentimientos les causaría mi falta, a veces siento que la falta de muchos a la vez me borraría y me convertiría en alguien diferente o simplemente en nadie.

viernes, 6 de junio de 2008

Algo que queda entre Valeria y la Tierra



La verdad no me hago preguntas ni idea alguna sobre lo que piense o sienta mi padre. Para mi lo único que queda ahora es su escencia, con esta no puedo hablar, ni la puedo escuchar.


Así, como siempre después de una despedida, lo único que queda es eso mismo, lo que queda


  • Quedan mil historias que estoy dispuesto a contar, de amor, de valentía, de coraje, de terror, de risa, de aventura.

  • Quedan hijos, hermanos, primos, ahijados, sobrinos, madres, que llevan consigo la misma sangre que nos hizo escribir esta historia.

  • Quedan campos infinitos, horizontes perdidos, sabanas, mares, ríos lagos y montañas, siempre habrá montañas en mis historias.

  • Quedan mi brazos aún con fuerza para abrazarte y darte fuerza cuando te haga falta.

  • Queda mi corazón hinchado de paz y de mirada de media sonrisa.

  • Quedan los olores y los sabores que nos recuerdan que estamos vivos.

  • Queda el nombre.

  • Queda el hombre.

  • Y quedan aquellos que aún no han conocido la verdad que predicabas.

  • Y queda camino, mucho camino... un camino que voy haciendo mientras ando, porque en tu partida me enseñaste que no hay un solo camino, sino uno único para cada quien.
Pero bueno, tal vez soy injusto, después de todo Fourko me podría llevar a ti con tan solo pensarlo, o soñarlo, es igual.