viernes, 6 de junio de 2008

Algo que queda entre Valeria y la Tierra



La verdad no me hago preguntas ni idea alguna sobre lo que piense o sienta mi padre. Para mi lo único que queda ahora es su escencia, con esta no puedo hablar, ni la puedo escuchar.


Así, como siempre después de una despedida, lo único que queda es eso mismo, lo que queda


  • Quedan mil historias que estoy dispuesto a contar, de amor, de valentía, de coraje, de terror, de risa, de aventura.

  • Quedan hijos, hermanos, primos, ahijados, sobrinos, madres, que llevan consigo la misma sangre que nos hizo escribir esta historia.

  • Quedan campos infinitos, horizontes perdidos, sabanas, mares, ríos lagos y montañas, siempre habrá montañas en mis historias.

  • Quedan mi brazos aún con fuerza para abrazarte y darte fuerza cuando te haga falta.

  • Queda mi corazón hinchado de paz y de mirada de media sonrisa.

  • Quedan los olores y los sabores que nos recuerdan que estamos vivos.

  • Queda el nombre.

  • Queda el hombre.

  • Y quedan aquellos que aún no han conocido la verdad que predicabas.

  • Y queda camino, mucho camino... un camino que voy haciendo mientras ando, porque en tu partida me enseñaste que no hay un solo camino, sino uno único para cada quien.
Pero bueno, tal vez soy injusto, después de todo Fourko me podría llevar a ti con tan solo pensarlo, o soñarlo, es igual.

No hay comentarios: