
Un día consulté el I Ching o Libro de las Mutaciones, el número surgido de las monedas fue el que correspondía al onceavo hexagrama: Ta'i (La paz). De inmediato me sentí mejor, me sentí en el camino.
Tiempo después el signo pasó a ser parte de mi simbología particular, cuando lo vi repetirse de manera curiosa en el nombre de uno de mis personajes favoritos de Valeria: Once, el buscador saraciano.
Once es el mismo Fourko (Dragón) y no es precisamente el personaje más colorido, pero si uno de los más interesantes. Oscuro y a veces hasta malévolo, sabe todo lo que tu y yo ignoramos y hasta lo que no queremos saber. Camina entre la realidad y los sueños, manejando a estos últimos a su antojo.
Once es el Señor de los Sueños
Tiempo después el signo pasó a ser parte de mi simbología particular, cuando lo vi repetirse de manera curiosa en el nombre de uno de mis personajes favoritos de Valeria: Once, el buscador saraciano.
Once es el mismo Fourko (Dragón) y no es precisamente el personaje más colorido, pero si uno de los más interesantes. Oscuro y a veces hasta malévolo, sabe todo lo que tu y yo ignoramos y hasta lo que no queremos saber. Camina entre la realidad y los sueños, manejando a estos últimos a su antojo.
Once es el Señor de los Sueños