miércoles, 9 de abril de 2008

El misterio de los Joehobs

Muy bien se podría pensar que sobre la faz de Valeria no existe otra raza dominante más que los valers, pero nada puede estar más alejado de la realidad, pues aunque no hay registros claros de tal afirmación, se podría asegurar que hay al menos una raza más, la cual habita entre los valers de forma paralela y sigilosa. Darle un nombre a algo que no se conoce es un poco arriesgado, pues se puede caer en el error de crear falsas imágenes o prejuicios sobre aquello que se especula, por tal motivo nos referiremos a dicha raza como “Duales”; aún y cuando algunos afirman que no se trata de otros seres más que los originales y misteriosos Joheobs.
Algunos expertos especulan con respecto al tiempo de dicha raza en nuestro mundo, la mayoría cree que son seres tan viejos como los valers, otros creen que lo son aún más. Su apariencia, por supuesto no difiere en nada con respecto a la apariencia común de un valer, de allí que sea prácticamente imposible diferenciarles, pero con la ayuda de expertos historiadores y eruditos en varias áreas se ha recolectado una considerable cantidad de datos que llevan a inferir la existencia de dicha raza.
Uno de los registros más importantes con respecto a este asunto, proviene de la Casa de Sanación de Tarión, al sur de Cádiz, en 2899 (Después de La Guerra de los Soles). Allí un joven Inghen Sanador levantó un informe sobre un paciente desconocido. Dicho paciente fue un valer, de edad comprendida entre 25 y 35 años, había sido encontrado flotando en un río, con el cuerpo lleno de heridas y traumatismos severos. A pesar de su débil estado se siguió el procedimiento de rutina, pero sus posibilidades de vida eran escasas, así que se le atendió lo mejor que se pudo y se le internó bajo cuidados intensivos. Tras dos días, en los que no hubo progreso alguno en la condición del paciente, este repentinamente despertó. No solo había recuperado la conciencia, sino que también estaba completamente lúcido y consiente de lo que estaba pasando, también era capaz de moverse con bastante ligereza, cosa que asombró a los Sanadores que no esperaban una convalecencia menor de tres meses, en el mejor de los casos. Esa misma noche, y aparentemente por cuenta propia, el paciente desapareció y nunca más fue visto de nuevo por aquella zona.
Un último detalle hace de esta historia digna de estudio, pues cuando las asistentes y el Sanador despojaron de sus ropas al valer herido observaron, con asombro, que este no tenía ombligo.


Mitos y Leyendas de Valeria
Tomo V
Las Tres Razas

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