A medida que vamos creciendo de la misma forma crece nuestro ego, es a partir de cierto punto que este detiene su crecimiento proporcional o incluso comienza un decrecimiento, que vale decir suele ser mucho más lento que lo opuesto.
Durante el "crecer" nuestra necesidad de "poseer" cosas se vuelve más imperiosa. Curiosamente esta necesidad puede crecer inversamente a nuestra capacidad de crear, lo que nos lleva a buscar aún más cosas que llenen el vacío creativo que se agiganta a medida que vamos llenando nuestra vida con juguetes de vidrio y hojalata (parafraseando a Richard Bach)
¿Y para qué todo eso? Para alejarnos, para escondernos, para encerrarnos, para escaparnos.
Buscamos libertad en cosas que tienden a amarrarnos más a nuestra cultura de dependencia. Lo peor es que cada vez dependemos más de cosas que no entendemos como funcionan, pero a medida que las utilizamos las vamos calificando de imprescindibles.
Yo por mi parte quiero conformarme con un camino, con lápiz y papel para recordarlo todo, con algunos colores para darle vida a mis sueños y con la gente querida con quien compartirlos.