viernes, 13 de junio de 2008

Todo termina con un comienzo


Después de pasar par de cientos de años desaparecida, Felón es encontrada en medio del Desierto de Tierras Azules. No era la misma Felón desde muchos puntos de vista; ya no vestía prendas de hilos de plata y oro, no estaba rodeada de sirvientes ni de nubes de oscuridad, sus rizos estaban domados por una trenza y en ninguna parte de su cabeza había flor alguna adornándola. Y estaba sola. Ciento cincuenta años habían pasado desde su último encuentro con Falado, de su último y trágico encuentro.


Pero había algo más, algo latente en ella que la hacía más taciturna. Por las noches solía sentarse sobre la arena a mirar el cielo, buscando, sintiendo su falta y a la vez su dicha.


No se conoce de otra historia que repita la espera de Felón, ni el por qué de tan particular gravidez. Pero como suelen ser las historias en Valeria, la misma tuvo un desenlace sumamente importante, más allá del sólo alumbramiento de Edime.


Se vuelve un asunto sumamente importante. Lógico, pero no se trata del evento como tal lo que me hace colocarlo en este lugar sino de su efecto en mi, de la importancia que yo mismo le doy. Después de todo es un idea, es luz, es crecer.


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