Es algo que simplemente ya no puedo detener, y en la medida que los últimos rostros comienzan a aparecer, los dibujos ya van comenzando a tomar forma. La primera es Kanda, por supuesto, y poco a poco el papel me va devolviendo su mirada dulce. Ahora, la sexta dama, Quiant-see. Ciertamente me tropecé con un rostro muy joven, pero en sus ojos brilla la experiencia y la inteligencia de Quiant. La reconocí casi de inmediato, y no es que tenga talento para ello, es que seis horas a la semana en el mismo salón es más que suficiente hasta para el más despistado. Quient-see Ugan es la diplomática, la conciliadora, la estratega. Ella es capaz de hablar y ser escuchada con toda claridad hasta en la más terrible de las tormentas, y sin necesidad de alzar la voz. Pero no se queda en su retórica, su puño puede ser tan certero como su mirada y nunca duda en si debe golpear primero o esperar, nunca titubea, nunca subestima. Quiant-see es Safir, La Estrella.
viernes, 14 de diciembre de 2007
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Es algo que simplemente ya no puedo detener, y en la medida que los últimos rostros comienzan a aparecer, los dibujos ya van comenzando a tomar forma. La primera es Kanda, por supuesto, y poco a poco el papel me va devolviendo su mirada dulce. Ahora, la sexta dama, Quiant-see. Ciertamente me tropecé con un rostro muy joven, pero en sus ojos brilla la experiencia y la inteligencia de Quiant. La reconocí casi de inmediato, y no es que tenga talento para ello, es que seis horas a la semana en el mismo salón es más que suficiente hasta para el más despistado. Quient-see Ugan es la diplomática, la conciliadora, la estratega. Ella es capaz de hablar y ser escuchada con toda claridad hasta en la más terrible de las tormentas, y sin necesidad de alzar la voz. Pero no se queda en su retórica, su puño puede ser tan certero como su mirada y nunca duda en si debe golpear primero o esperar, nunca titubea, nunca subestima. Quiant-see es Safir, La Estrella.
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